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Esta boda fue el recordatorio de que el amor no se aplaza, no se cancela, no se rinde… ni siquiera en un hospital
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Boda gay dentro de hospital del IMSS en Puerto Vallarta conmueve a redes

Esta boda fue el recordatorio de que el amor no se aplaza, no se cancela, no se rinde… ni siquiera en un hospital

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Autor: Agencias
10 de septiembre de 2025 a las 06:56 · 478 Vistas · 2 min de lectura

Ciudad de México; 10 de septiembre de 2025.- En la cama 33 del Hospital General de Zona 42 del IMSS, en Puerto Vallarta, ocurrió algo que fue mucho más allá de un diagnóstico. Allí, en medio de cuidados paliativos y la fragilidad que deja el cáncer, un joven paciente y su pareja decidieron sellar su amor con una boda. No fue en una iglesia, ni en un jardín lleno de flores… fue en una habitación de hospital, donde cada respiración cuenta, y cada gesto tiene un peso profundo.

El personal de salud, lejos de ser simples testigos, se convirtió en cómplice de este acto de amor. Armaron con ternura una ceremonia íntima, sencilla y profundamente humana. En las imágenes, se ve lo esencial: dos manos entrelazadas, unas argollas doradas sobre la sábana blanca, un ramo de flores amarillas, y la mirada emocionada de quien promete amar incluso en la despedida.

El médico Mario Jiménez, quien ha acompañado al paciente en su proceso, fue también quien impulsó la realización de este momento. En redes sociales, se describió a sí mismo como un “guardia del amor homosexual”, y compartió que ese día hubo lágrimas, sí, pero también muchas sonrisas y una certeza luminosa: el amor verdadero no se detiene ante el dolor.

Porque esta boda, en su aparente simplicidad, fue mucho más que un acto legal: fue una declaración de dignidad, de derechos, de ternura frente a la adversidad. Fue el recordatorio de que el amor no se aplaza, no se cancela, no se rinde… ni siquiera en un hospital.

Para quienes estuvieron presentes, no fue solo una ceremonia: fue una lección de vida. Una enseñanza sobre empatía, sobre humanidad, sobre la capacidad de acompañar incluso en los momentos más duros.

Y al final, cuando el “sí” fue pronunciado con voz temblorosa pero firme, todos los presentes supieron que estaban ante algo inolvidable. Porque en ese instante, el amor —sin adornos, sin condiciones, sin tiempo que perder— brilló con más fuerza que nunca.

“Love is love”, dijeron quienes los rodeaban. Y en Puerto Vallarta, esa historia ya vive como una de las más puras y conmovedoras muestras de amor en medio de la fragilidad.

MEFC


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